
Previsor
Nunca he llevado paraguas y jamás me interesó la información metereológica. Prefiero que me sorprenda la lluvia y refrescarme la cara con el orvallo o empaparme los pies mientras corro para resguardarme del aguacero. Quizá por la misma razón nunca guardo para mañana y camino con los bolsillos vacíos. Tal vez porque me resulta más molesta la carga del paraguas que su protección me sorprendo tanto cuando me encuentro con un previsor de esos que, dicen, valen por dos.
